No hay terapia capaz de “curar” la criticidad de la “degradación de papeles aislantes”. La degradación es un proceso irreversible que solo puede gestionarse mediante medidas de prevención y / o mitigación adecuadas.
El reemplazo del papel no es una opción viable, ya que el costo de la actividad estaría cerca del costo de reemplazar completamente el transformador.
Cuando DP del papel alcanza un valor cercano a 200, lo que convencionalmente representa el final de la vida térmica, es aconsejable planificar el reemplazo del transformador y modificar las prácticas de mantenimiento que pueden haber contribuido al envejecimiento de los papeles aislantes.

La prioridad es evitar la degradación actuando de antemano sobre los indicadores sintomáticos.